
Menos carga, más motor: La apuesta de Kast para que las empresas vuelvan a invertir
El Ministerio de Hacienda ha salido a blindar su hoja de ruta: la reducción del impuesto corporativo no es un regalo, sino un incentivo de supervivencia. Pese a las críticas por el déficit fiscal heredado, el gobierno de José Antonio Kast apuesta a que una menor carga tributaria liberará el flujo de caja necesario para que las empresas produzcan más, compensando la caída inicial en la recaudación con un crecimiento real de la economía.
El dilema del ahorro vs. la producción
Chile recibe un Estado con las arcas vacías, pero con un sector privado asfixiado. La tesis del Ejecutivo es clara: mantener impuestos altos en una economía estancada solo profundiza la crisis.
Al reducir el tributo a las utilidades, se incentiva la reinversión de capital. Una empresa que paga menos al fisco tiene más recursos para adquirir maquinaria, ampliar plantas y, sobre todo, contratar al personal que hoy está en la informalidad.
El riesgo del déficit fiscal
La oposición ha cuestionado la medida, advirtiendo que menos impuestos significan menos recursos para programas sociales en el corto plazo. Sin embargo, desde Teatinos 120 responden con pragmatismo: no se puede recaudar de una torta que no crece.
La apuesta es que el aumento en la producción genere una mayor base imponible a mediano plazo. Es un cambio de paradigma: pasar de un modelo extractivo de impuestos a uno que fomenta la creación de riqueza para estabilizar las cuentas públicas.
¿Incentivo o descalce?
El mercado mira con atención. Si las empresas responden al estímulo produciendo más, el círculo virtuoso de la inversión podría sacar a Chile del pozo del bajo crecimiento.
La clave será la velocidad de respuesta del sector privado. El gobierno confía en que, al eliminar el castigo al éxito empresarial, se recuperará la certeza jurídica y el dinamismo perdido en los últimos cuatro años de experimentos ideológicos.
Reducir impuestos con un déficit fiscal a cuestas es una maniobra de alta precisión. El éxito de Kast dependerá de que esa liquidez se transforme efectivamente en empleo y producción, y no solo en balances contables. Chile no necesita más recaudación sobre una economía muerta; necesita una economía viva que, aunque pague menos tasa, genere más volumen para el país.